El número de grupos desviados y sectas no deja de aumentar, incluso hasta nuestros días. La causa de todo esto es seguir deseos destructivos que conducen a una interpretación y comprensión distorsionada de la religión, y a la ruptura del vínculo que une el compromiso y la sumisión a los textos revelados, mientras en realidad se persiguen objetivos malsanos.
Y ciertamente, Allah ha protegido a los piadosos predecesores y a quienes los han seguido en este camino de estas calamidades destructivas, incluso hasta nuestro tiempo.